Después de un veraniego paréntesis e instalado en Madrid para un mini-sabático, me encuentro con un artículo en un diario español sobre las lecciones de la crisis griega. Lo firma nada menos que Olli Rehn, Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea (ver aquí).
No pude evitar revisitar la entrada en este blog sobre esta crisis para comparar perspectivas. En los comentarios, mencionaba como en realidad la solución a la tragedia griega pasaba por un ajuste de cinturón para poder adaptar el estilo de vida al presupuesto familiar. Interesantemente, el plan de rescate establecía un ajuste fiscal equivalente al 8% del PIB, que aparentemente se ha ido ejecutando hasta el momento (vaya ajuste de cinturón, que debo reconocer nunca pensé que el gobierno griego pudiera ejecutar). Por supuesto, Renh recalca la necesidad que las reformas sigan avanzando para poder restablecer la confianza y la estabilidad macroeconómica.
Más interesante aún, a raíz de la crisis griega la Comisión Europea ha propuesto intensificar la supervisión presupuestaria preventiva y crear mecanismos que le permitan manejar los desequilibrios fiscales desde el principio. Esto les permitiría anticipar mi preocupación en aquel momento: que la indisciplina fiscal se extendiera a lo largo de la zona euro. Por supuesto, todavía falta por ver si los gobiernos nacionales estarán dispuestos a los cambios en la gobernanza económica que propone la Comisión.


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