Después de varias desviaciones y algunas interrupciones por viajes y el Mundial (¡para que negarlo!), termino esta secuencia del blog como lo prometí, hablando del desafío latinoamericano de la productividad. Y es que las cifras son elocuentes: entre 1960 y el 2000 Latinoamérica prosperó fundamentalmente gracias al crecimiento del factor trabajo, es decir, al crecimiento de la mano de obra que acompañó al crecimiento poblacional. Mientras otras regiones del mundo como el Este Asiático se beneficiaron de inversiones de capital y de incrementos de la productividad, al igual que China, en nuestro caso ambos resultaron muy pequeños ó prácticamente inexistentes.
Pero el principal problema, es que para la mayoría de los países de la Región se pronostican tasas de crecimiento poblacionales para el periodo 2000 a 2020 menores a las de los 40 años previos. Para una región que necesita crecer consistentemente a niveles importantes para poder sacar de la pobreza a una parte importante de su población, estas dos tendencias imponen la necesidad de aumentar tanto las inversiones de capital como la productividad.
Como ejemplo, recientemente visité una finca cafetalera cerca de Jinotega, en Nicaragua, y su dueño, un graduado de INCAE, me comentaba el cambio que significó para ellos el usar un ERP (sistema de planificación de recursos empresariales). Y me comentaba cómo el estaba abogando porque más empresarios agroindustriales adoptaran este y otros avances tecnológicos, como una manera de mejorar su productividad. Para él, ésta era la clave del futuro de la actividad. Venía regresando de Brasil, país en el que ya se está mecanizando la recolección del café, mientras en Centroamérica todavía se continúa haciendo de forma manual.
Pareciera entonces que es la hora de un gran acuerdo entre los sectores públicos y privados que estimule la inversión en investigación y desarrollo y la transferencia de tecnologías innovadoras. Pero por sobre todas las cosas, necesitamos mejorar la preparación de nuestra población al mismo tiempo que potenciamos su capacidad para transformar esa educación en creación de valor a través de innovación y el crecimiento de la productividad. A este respecto, me permito recomendarles el libro de mi colega Luis López, Apuntes Sobre Innovación Tecnológica.


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