Un reciente artículo del Wall Street Journal Américas (ver aquí) refiere como la preocupación del Banco Central de Estados Unidos pareciera estar centrándose en encontrar el momento oportuno para subir las tasas de interés. Más allá del hecho que subir las tasas es el único movimiento factible debido a su bajo nivel (y lo contrario, no hacer nada, no sería mucha noticia), me resultó interesante el contraste con una noticia reciente en Costa Rica dónde el Banco Central hablaba de que se estaba generando un espacio que podría permitir bajar las tasas en este país. Para algunas personas puede resultar paradójico este comportamiento tan desigual, que sin embargo no hace sino reflejar la diferente situación de ambas economías.
En el caso de Estados Unidos el dilema es cómo manejar la recuperación sin que se dispare la inflación. Y por supuesto que todavía no está muy clara la fortaleza de la recuperación, por lo que tampoco conviene apresurar esta decisión. Pero con el inmenso déficit presupuestario en el que el Gobierno incurrió para palear los efectos de la crisis, y la gran cantidad de liquidez que se le inyectó a la economía, a muchos les preocupa el efecto nocivo que una inflación sin control podría tener sobre la economía. Máxime que, tal y como se había anticipado, la economía está mejorando pero el desempleo todavía no.
Mientras tanto, en Costa Rica el dilema es otro. Mientras en USA las tasas han estado bajas por lo que va del año, aquí la queja ha sido precisamente la contraria, que están muy altas. Pero es que aquí las preocupaciones eran otras. Las expectativas inflacionarias y el sostenimiento de las bandas cambiarias dominaron la atención del Banco Central, y eso influyó mucho en la decisión de no bajar las tasas en colones. Con una inflación contenida (gracias en parte a la misma crisis internacional) y un mercado cambiario con menos presión, bajar las tasas ya no parece tan imposible como hace unos meses. Por supuesto, siempre se podría argumentar que era preferible un poco de inflación y quizás un relajamiento de las bandas cambiarias, pero no cabe duda que al final del día estas medidas también tendrían costos, y no sólo el beneficio de poder bajar las tasas. Como suele suceder en materia de política económica, rara vez hay una solución perfecta. Siempre hay costos y beneficios que sopesar.
Pero esta aparente paradoja entre las tasas en Costa Rica y USA, en realidad resalta la diferencia entre la situación económica de ambos países. Diferentes puntos de partida hacen que la solución sea la opuesta en ambos casos, por lo que si bien es conveniente seguir de cerca lo que pasa a nivel internacional, no podemos obviar la dinámica interna. En una era de medios de comunicación internacionales, televisión satelital y por cable, internet, blogs, facebook y twitter, puede ser muy fácil perder de vista el foco, y dejarse llevar por lo que pasa a nivel mundial y esperar que en nuestros países suceda lo mismo. Pero esta experiencia nos recuerda que ese no siempre es el caso. Así que hay que tener un ojo en la economía internacional, y el otro en la local.


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