Después de varios viajes y diferentes programas de INCAE, este blog está de vuelta. La semana pasada, como parte de uno de esos programas, estuve con ejecutivos de Belcorp, la multinacional peruana de belleza, conversando sobre análisis de estados financieros. Como parte del programa me hicieron una pregunta interesante: ¿qué conviene hacer en épocas de inflación? Dadas las preocupaciones de algunos que la recuperación de la crisis actual nos pueda llevar a un periodo inflacionario importante, me pareció relevante compartir la misma con todos Ustedes.
Desde la perspectiva de los estados financieros, la inflación claramente distorsiona la información financiera y obliga a los contadores a ajustar los mismos. Mi colega Roberto Mendoza tiene un artículo bastante bueno sobre el ajuste por inflación de los estados financieros en INCAE Business Review. Sin entrar en mucho detalle, baste para este blog con establecer que si una empresa tiene más activos (efectivo, cuentas por cobrar) que pasivos (cuentas por pagar) monetarios, la misma sufrirá una pérdida por exposición monetaria que deber ser reflejada en el Estado de Resultados.
Por supuesto, si esto sucede la empresa verá reducida su obligación fiscal, preservando su liquidez. Por esta razón, algunos ejecutivos pueden pensar que es mejor gestionar su balance general para generar esta pérdida. Sin embargo, este razonamiento estaría ignorando un hecho fundamental: en épocas inflacionarias, el efectivo pierde valor en el tiempo. Por esa razón, es preferible tener activos tangibles a tener efectivo. En este contexto, preservar la liquidez no es una prioridad, sino más bien deshacerse de la misma lo más rápido posible, antes que continúe perdiendo valor.
Este punto se visualiza muy bien con el “chiste” sobre la hiperinflación en Argentina y Bolivia. Dicen que en esa época en estos países era preferible tomar el taxi que el autobús, porque el último se pagaba al subirse, mientras que el taxi se pagaba al final. La lógica dictaba que la pérdida de valor del dinero durante el tiempo que duraba el viaje más que compensaba la diferencia en precio de ambos servicios. Si bien el ejemplo parece un poco exagerado, ilustra perfectamente la pérdida de valor del efectivo cuando la inflación es lo suficientemente alta.
Administrar bien el efectivo es un objetivo financiero importante para toda empresa. Pero en épocas inflacionarias, se necesita lo contrario: convertirlo en bienes que se aprecien con la inflación lo más rápido posible. Si la empresa no lo hace, seguramente terminará con un montón de efectivo que simplemente no le sirve para comprar casi nada. Esto es lo que busca reflejar el ajuste por inflación al establecer una pérdida monetaria. La ilusión de estar mejor porque se pagaron menos impuestos es simplemente otra de las distorsiones que introduce la inflación.


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