Como ya he discutido anteriormente, el camino que conduce a la crisis es bastante estándar. De acuerdo con la obra maestra de Kindelberger (Manias, Panics, and Crisis), toda crisis comienza con shock que desencadena un periodo de boom económico, caracterizado al menos por cambios positivos en dos ó más variables, el cual es detenido por otro shock que genera pánico y desemboca en la crisis. Sin embargo, el camino a la recuperación es mucho menos claro. Si bien es posible que la semana pasada hayamos presenciado el comienzo del fin de la crisis, esto sólo lo sabremos a ciencia cierta en unos meses. El problema radica en que la salida de cada crisis termina siendo muy particular. Como diría un músico, es "tocar de oído". Sin embargo, un requisito indispensable para la misma es que se reactive el crédito. Este es el lubricante de la economía, y mientras permanezca contraído es muy difícil reactivar el crecimiento económico. Como muestra, la semana pasada la Cámara de Comercio de Costa Rica publicó resultados alarmantes de un estudio realizado entre sus afiliados: 64% de los encuestados admitió tener necesidades crediticias insatisfechas. En turno, un 87% de los encuestados redujo los gastos operativos para enfrentar la crisis. Por todo ello, la semana pasada puede habernos ofrecido una luz al final del túnel. Con la publicación de los resultados sobre las pruebas de estrés realizadas a los bancos de USA, se aclara la ruta para que se recupere la confianza en estos intermediarios. Instituciones como Goldman Sachs y J. P. Morgan salieron muy bien del mencionado estudio. A pesar que otras instituciones como Citibank y Bank of America necesitan conseguir capital adicional, todos los signos iniciales apuntan a que la mayoría lo conseguirá sin problemas. Este podría ser un punto de inflexión en el desarrollo de la crisis. Si los bancos cumplen con la meta fijada por la Reserva Federal para este año, el sector terminará fortalecido. Esto debería contribuir a restablecer la confianza y a estimular el crédito. Pero aún si este termina siendo el primer paso a la recuperación, el camino puede todavía estár lleno de obstáculos. Por ejemplo, mientras levantan el capital necesario los bancos pueden restringir aún más el crédito para preservar el efectivo y mejorar su adecuación de capital. De hecho, el comienzo del 2009 no ha resultado un buen augurio en el mercado crediticio. De acuerdo con un artículo reciente del Wall Street Journal Americas (ver aquí), el 72% de las líneas de crédito otorgadas en este periodo a empresas con grado de inversión vencen en menos de un año plazo y ninguna recibió líneas a cinco años plazo. Esto significa que estas empresas probablemente están cubriendo al menos una parte de sus necesidades de capital de trabajo con recursos de corto plazo. Si algo aprendimos el año pasado, es lo inconveniente que esto puede resultar. La esperanza es que si en realidad la semana pasada comenzamos el camino de la recuperación, esta sería una situación temporal.


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