Demanda decreciente y restricciones de liquidez. Esta combinación mortal la están enfrentando muchas empresas. No sólo en Estados Unidos y Europa, sino cada vez más en nuestra región también. Con los bancos en modo ultra-conservador y la recesión internacional comenzando a afectarnos localmente, este no es un escenario que podamos ignorar.
Una demanda en contracción significa que el flujo de caja operativo se verá afectado. Para las empresas esto puede representar un serio problema, dependiendo de su patrón de financiamiento. Aún las compañías que se endeudaron de forma que su flujo de caja operativo cubriera el servicio de la deuda (es decir, el pago tanto de los intereses como del principal) pueden verlo reducirse hasta el punto que ya no puedan repagar el principal. Con los préstamos restringidos, estas empresas pueden no tener muchas opciones. Un flujo de caja de operaciones a la baja y obligaciones financieras fijas colocan a la empresa entre la espada y la pared:
· La mayoría comenzará por reducir las inversiones. Aunque esto puede afectar la competitividad futura, al menos permite posponer decisiones más dolorosas.
· Recortar dividendos puede funcionar por un tiempo, pero a menos que los accionistas estén dispuestos a invertir dinero fresco en el negocio, sólo alcanzará hasta cierto punto. Y para muchas empresas familiares capital adicional puede estar fuera de consideración.
· A partir de allí, la empresa debe encontrar maneras de mejorar su flujo de caja de operaciones.
Aquí es donde se complica la tarea. Se puede tratar de mejorar el margen sobre ventas. Pero con la demanda a la baja hacer esto por la vía de incremento de precios está descartado. Así las cosas, necesitamos generar eficiencias en nuestra operación. Como vimos en el post de la semana pasada, muchas compañías decidieron que una forma de alcanzar este objetivo es reducir personal. Pero el costo humano de esta solución es demasiado alto.
Necesitamos explorar otras alternativas. Por ejemplo, si trabajamos con todos los eslabones de la cadena de suministros para hacer más eficiente el flujo de bienes y servicios, podemos reducir inventarios, lo cual se traduciría en un incremento del flujo de caja de operaciones. Reducciones en el ciclo de efectivo tendrán el mismo efecto.
Lo que no cabe duda es que aquellas empresas que sobrevivan probablemente serán más eficientes y competitivas. Es una curiosa manera que tienen las crisis de obligarnos a mejorar nuestras operaciones.


Últimos comentarios