Nada más en el mes de Enero se perdieron en Estados Unidos 598,000 puestos de trabajo. Más de 200,000 en manufactura, más de 100,000 en la industria de la construcción, y otro tanto en la de servicios profesionales. La tasa de desempleo en ese país subió al 7.2%, muy cerca ya del 8% que los optimistas pronosticaron para el 2009. Las empresas parecen haber decidido que si para sobrevivir deben despedir gente, pues lo harán sin miramientos.
Esto nos enfrenta al lado humano de la crisis. Un chiste cruel de economistas dice que cuando el vecino no tiene trabajo estamos hablando de una recesión, pero que cuando uno no tiene trabajo, nos enfrentamos a una depresión económica. Sea cual sea nuestra definición, estamos en el punto donde necesitamos hacer algo por los trabajadores.
Lo que no podemos es exagerar la reacción debido a la indignación que nos producen algunas compañías que despiden gente mientras sus ejecutivos se pagan jugosos bonos. El Presidente Obama acaba de imponer restricciones en la compensación de los ejecutivos de las empresas que reciban ayudas del Gobierno, y que podrían ocasionar una sangría del capital humano de las industrias en problemas. En estos tiempos de crisis, es importante entender que una cosa es la lógica moral, y otra la económica. Medidas populares como está puede terminar siendo peor remedio que la misma enfermedad.
En Costa Rica se habla de una Ley de Protección al Empleo en Momentos de Crisis que permitiría flexibilizar el mercado laboral si se considera que una industria enfrenta una crisis importante. Por supuesto siempre preocupan los detalles de la implementación, pero bien dado podría ser un paso en la dirección correcta, ofreciéndole a las compañías la oportunidad de implementar mecanismos creativos que redunden en beneficio de la mayor cantidad posible de trabajadores.
Adicionalmente, su pueden considerar medidas que estimulen a las empresas a tomar este tipo de medidas dependiendo de su situación particular. Por ejemplo, las compañías que demuestren mantener su nómina en estos tiempos complicados podrían beneficiarse con el acceso preferencial a créditos, siempre que cumplan con los demás requisitos del sector financiero.
Por su parte, las empresas, aún aquellas que están tratando de conservar a su personal, deben establecer planes que les permitan apoyar a sus empleados, en caso de que más allá de sus buenas intenciones, se ven obligadas a despedirlos. Tiempos como estos demandan soluciones creativas; y jornadas flexibles, teletrabajo (como incluye en plan del Gobierno de Costa Rica), y otras modalidades pueden apoyar. No cabe duda que se requieren sacrificios a todo lo largo y ancho de la sociedad.


Comentarios