Esta semana nos acaban de confirmar oficialmente lo que ya
sabíamos: si camina como pato, grazna como pato, y nada como pato, debe ser un
pato. Estados Unidos está en recesión, aunque la fecha oficial de inicio
(Diciembre de 2007) sea controvertida. Y junto con el coloso del Norte, una
buena parte de Europa se encuentra en recesión. Para el resto de nosotros, aún
si nuestros países no entran en recesión podemos esperar que la situación
internacional nos afecte a través de una desaceleración del crecimiento económico.
Surgen así dos preguntas. ¿Cómo nos afectará esta situación
directamente? ¿Qué podemos hacer para prevenir o mitigar los efectos adversos?
Algo muy claro es que los sistemas financieros Centroamericanos están en
relativamente buenas condiciones para afrontar el temporal debido a la ausencia
de agentes financieros no regulados y, paradójicamente, a la ausencia de
títulos complejos negociados en los mercados de capitales, tal y como mencionó
el Lic. Oscar Rodríguez, Superintendente de Bancos en Costa Rica, en un
reciente panel en INCAE (puede ver un webcast del panel en el siguiente link:
http://www.incae.edu/ES/comunidades-incaistas/actividades-alumni.php).
Sin embargo, si estamos sintiendo los efectos. Es evidente
en la mayoría de nuestros países una contracción en la oferta de crédito, tanto
de los bancos extranjeros como de los locales. Los bancos están restringiendo
los montos que prestan, aumentando las exigencias, y en algunos casos limitando
el uso de líneas de crédito que ya habían sido aprobadas. Al igual que Estados
Unidos, estamos viendo como esta falta de crédito afecta como mínimo los planes
de crecimiento de las empresas, para no hablar de aquellas que no logran
renovar los financiamientos que vencen, poniendo en riesgo la sostenibilidad
aún de las ventas actuales.
A todo lo largo de la Región los Gobiernos están tomando
medidas para paliar esta situación. Así vemos como en Panamá se nombró una
comisión especial para monitorear la situación del sistema financiero, mientras
en Costa Rica el gobierno está capitalizando los bancos de propiedad estatal en
previsión a cualquier problema que pudiera surgir. A pesar de todo, es el
momento para que las empresas recuerden la vieja máxima de que el efectivo es
el rey. En este momento la liquidez se ha vuelto una restricción importante.
Buenos proyectos de inversión deberán ser dejados de lado, ó pospuestos, debido
a la ausencia de financiamiento.
Si su empresa posee liquidez en este momento, Usted es muy
afortunado. Consérvela, para que pueda aprovechar las oportunidades que crisis
como la que estamos viviendo ofrecen. Vea el ejemplo de Warren Buffett. Si bien
ha recibido innumerables críticas recientemente por los resultados negativos
que algunas de sus inversiones han arrojado, Buffet aprovechó sus grandes
reservas de efectivo para invertir en muy buenas condiciones en empresas de la
talla de Goldman Sachs, y GE. Preserve su efectivo, pero no dude en usarlo si
considera que hay una buena oportunidad a la vista. Después de todo, para poder
pescar hay que arriesgar la carnada.
Pero si su empresa no tiene excedentes de liquidez, entonces
se trata de mantener un férreo control de la misma, al mismo tiempo que busca
como recuperarla. Para ello, es necesario que se enfoque en la administración
de su ciclo de conversión de efectivo. Como lo he mencionado anteriormente,
este no es más que la diferencia en días entre cuándo debe pagar y cuando puede
cobrar. Mientras menor sea su ciclo de efectivo, menores serán sus necesidades
de capital de trabajo operativo, y por ende sus necesidades de financiamiento.
Finalmente, se vuelve muy necesario recurrir al presupuesto de efectivo para
anticipar lo más posible los posibles problemas de liquidez. Esto le permitirá
asumir una actitud más proactiva, en lugar de estar reaccionando ante
situaciones adversas.
En el lado personal también hay cosas que podemos hacer. Lo
primero sería quizás asumir una actitud mucho más frugal durante estas fiestas.
No se trata sólo de gastar menos, sino también de comprar inteligentemente,
buscando mejores precios y esperando por las rebajas de los detallistas y
comerciantes. Tenga cuidado con el uso indiscriminado de sus tarjetas de
crédito, ya que endeudarse por esta vía puede no ser la alternativa más
recomendable. Y por sobre todo, aprenda de la experiencia de nuestros amigos
estadounidenses, quienes por gastar más allá de sus medios (con el consiguiente
endeudamiento) cayeron en excesos que agravaron los efectos de la crisis. No se
trata de no endeudarse, ya que los extremos rara vez son óptimos. Es más bien
acerca de hacer un uso moderado de la deuda, de modo que los pagos no
representen una cantidad mayor a un 25% - 30% de sus ingresos mensuales.
En resumen, si tiene liquidez cuídela pero no tenga miedo de aprovechar las oportunidades. Si no, planifique su efectivo a futuro, anticipe problemas y gestione activamente su ciclo de efectivo, tanto el del negocio como el de la casa. No se endeude en exceso, y así aproveche de disfrutar en familia esta Navidad.


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