Un amigo define la globalización como el simple hecho que no importa lo que haga su empresa, siempre hay alguien (el usa a los chinos, pero creo que el fenómeno es más amplio) dispuesto a hacerlo mejor y más barato. En este contexto, la principal ventaja de una empresa puede ser su capacidad de hacerlo antes que los demás, y seguir haciéndolo una vez que sus competidores lo alcancen. Muchas empresas establecidas están viendo al empresarialismo corporativo como la clave para mantenerse en la cresta de la ola en estos tiempos de creciente competencia. Ven en el espíritu emprendedor el combustible necesario para alimentar la innovación constante.
Ahora bien, si el empresarialismo tradicional ocurre al margen de las empresas establecidas, entonces la ventaja del empresarialismo corporativo debe venir de la pre-existencia de una organización con recursos (humanos, financieros, etc.) La idea del empresarialismo corporativo es que el emprendedor puede apalancarse en las habilidades y recursos que la empresa posee. Esta disponibilidad puede ser un ahorro muy importante de tiempo y esfuerzo para el emprendimiento. De hecho, se considera que una de las habilidades clave de un emprendedor es precisamente su capacidad de movilizar los recursos necesarios.
Si bien muchas veces se piensa en el capital como el principal obstáculo, muchas veces también se necesita reclutar capital humano. Y para ello debemos convencer a personas talentosas que se “arriesguen” en el emprendimiento. Por supuesto, esto es mucho más fácil cuando el emprendedor posee los recursos que cuando debe convencer a quienes los poseen de permitirle utilizarlos.
Sin embargo, como suele suceder, el pertenecer a una organización con acceso a recursos puede ser una fuerte desventaja también. Muchas veces el principal obstáculo que debe vencer un emprendedor corporativo son precisamente los sistemas organizaciones de la empresa matriz. Diseñados para el negocio en marcha, normalmente no poseen la flexibilidad requerida por el emprendimiento. Los dos ejemplos más claros pueden ser los sistemas de presupuesto y de recursos humanos.
En el primer caso, normalmente las empresas hacen competir a las diferentes unidades de negocio por la asignación de los limitados recursos financieros. Es difícil presentar un buen caso de negocios cuando la oportunidad que se está explorando es una innovación que introduciría a la empresa en nuevos mercados, ó que estaría creando de hecho un nuevo mercado. Esta es una de las razones por las que fue muy difícil para los fabricantes tradicionales de cámaras fotográficas iniciar el mercado de las cámaras digitales.
Otra de las razones, por supuesto, es que las habilidades clave en un caso y en el otro no eran las mismas. No se trataba sólo de contar con los recursos financieros, sino de disponer del talento adecuado. El problema es que es mucho más fácil para recursos humanos determinar el tipo de personal que se necesita para el negocio actual, que ya conocemos y dominamos, que encontrar el recurso humano que hará falta en el futuro, en particular si ese futuro no está totalmente bien delineado.
En la práctica las organizaciones hasta el momento han tratado en su mayoría con dos enfoques extremos: concentrar recursos en una unidad de capital de riesgo corporativo, que invierte a su vez ideas innovadoras que surgen tanto de la empresa misma como del exterior; ó tratar a la innovación como una responsabilidad compartida por todos los miembros de la organización. El primer enfoque tiene el inconveniente que, habiendo crecido el emprendimiento al margen del negocio principal, a veces es muy difícil integrarlo a la empresa en marcha. Mientras que el segundo tiene el problema que la responsabilidad diluida puede ocasionar parálisis: como todos somos responsables, nadie lo es.
Para tratar de salvar estos obstáculos, algunas organizaciones están tratando de combinar lo mejor de ambos mundos en una visión más equilibrada. Si quiere profundizar sobre como lo están haciendo, puede consultar el artículo “Innovar para Sobrevivir: Empresarialismo Corporativo”, publicado en INCAE Business Review.


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