Recientemente vi la película American Gangster. No cabe duda que el personaje interpretado por Denzel Washington era un criminal peligroso. Tengo grabada la escena en la que, en medio de una conversación sobre valores familiares, le dispara a quemarropa a un rival en media calle a plena luz del día. Sin embargo, detrás de esa historia criminal moralmente reprobable, se encuentra una historia de empresarialismo muy interesante. Por tanto, quisiera pedirles que hagamos caso omiso del producto en cuestión, y nos centremos mejor en el proceso que lleva a nuestro protagonista a convertirse en el líder de su industria.
Una recomendación que usualmente le doy a cualquiera interesado en emprender es que si no tienen una idea definida, entonces es mejor que trabaje primero. Al igual que con nuestro protagonista, el trabajar le permite al emprendedor estar en contacto con el mercado, conocer la operación, y principalmente identificar oportunidades no satisfechas. En la película, Washington se independiza luego de la muerte de su jefe, y comienza como un pequeño traficante. Y probablemente se hubiera quedado de esa forma. Sin embargo, se da cuenta a través de las noticias sobre como la adicción a la heroína se ha convertido en una epidemia, lo que le dice que hay un gran mercado potencial.
A través de las noticias también se da cuenta que el ejército americano tiene problemas para controlar la adicción de sus tropas en Vietnam, debido a que las principales fuentes de producción se encuentran en Asia. Y entonces nuestro emprendedor se da cuenta que, si el logra juntar ambas piezas del rompecabezas, tiene una gran oportunidad de negocios entre manos.
Pero una buena idea de negocios no es suficiente. Nuestro emprendedor necesita desarrollar un modelo de negocios que le permita aprovechar esta oportunidad de negocios y crear riqueza. Washington ya tiene como procesar y vender la droga gracias a su operación actual. Pero si quiere traer la droga directamente desde Asia, necesita una forma de evadir el sistema de distribución actual, dominado por la mafia y además interferido por la intromisión de una policía corrupta, más pendiente de ver como se benefician del tráfico que de atrapar a los traficantes.
De acuerdo con el Global Entrepreneurship Monitor (www.gemconsortium.org), los emprendedores exitosos tienden a tener acceso a redes de contactos, y usan los mismos para el beneficio del emprendimiento. Nuestro emprendedor no es diferente, y a través de un primo político en el ejército logra hacer contacto directo con los productores, y organizar una red de distribución, ¡usando nada menos que al ejército americano!
De esta forma puede ofrecer un producto de mejor calidad en el mercado, a un precio menor. Esta es quizás mi única objeción: si el producto es de calidad superior, ¿por qué venderlo más barato? La mayoría de los emprendedores que conozco quiere hacer exactamente lo mismo. El razonamiento es que primero hay que introducir el producto, y luego se puede subir el precio. Sin embargo, subir el precio es mucho más difícil que bajarlo.
Washington crea una marca, la construye y la protege. Esta es la mejor manera de defenderse contra la competencia, actual o potencial. A los emprendedores les preocupa la reacción de la competencia, ó que les “roben” la idea. Bueno, si no hay una innovación que de alguna manera los proteja, necesitan desarrollar barreras de mercado. El sistema de distribución y la marca son las barreras que le permiten a Washington apropiarse de la riqueza generada.
Pero como todo lo buenos tiene un final, al terminarse la guerra pierde el sistema de distribución, y sin acceso a la materia prima no puede sostener la marca. En medio de una medida desesperada, y habiendo cometido algunos errores que lo hicieron “visible”, y por lo tanto vulnerable, es capturado por la policía. Debió haberle hecho caso al proveedor cuando este le dijo que se retirara mientras estaba adelante. Los mejores emprendedores están constantemente creando opciones, incluyendo aquellas que le permitan salir del negocio si las condiciones de mercado cambian lo suficiente como para que la oportunidad ya no sea rentable.
Muy de acuerdo con la apreciación, sin embargo, y en mi criterio, creo que es importante aclarar que el emprendimiento en América Latina, también es respuesta a una sociedad sin oportunidades.
Cuando todas las puertas se han cerrado “no te queda más” que abrir tu propia puerta. No siempre es fruto encontrar necesidades insatisfechas o una oportunidad de mercado que nadie más la observó antes; la necesidad de sobrevivir hace que crees tu mercado y lo satisfagas, muchas veces con una noción muy básica de empresa, “comprar barato y vender caro”, es la formula de los negocios (según Carlos Sequeira, PhD, y también comparto esa opinión) que marca la dirección de la empresa.
Cuidar el único huevito que queda, como de lugar, es la inspiración que el emprendedor tiene por producir más y mejor, por marcar la diferencia entre mi competidor y yo, por no dejar que la única puerta medio abierta de cierre.
Patricio Meneses G.,
patricio.meneses@mba54.incae.edu
Publicado por: Patricio Meneses G. | 3 de mayo de 2008 en 21:49
Esta es quizás mi única objeción: si el producto es de calidad superior, ¿por qué venderlo más barato? La mayoría de los emprendedores que conozco quiere hacer exactamente lo mismo
Publicado por: Generic Viagra | 25 de enero de 2010 en 10:53