En medio de esta recuperación todavía incierta (el último comentario que escuché es que la misma será como la hoja de un serrucho, llena de pequeños picos y valles) nos encontramos con la noticia de que Ford Motors tuvo una ganancia de casi US$1.000 millones en el último trimestre (ver aquí). ¿Cómo hizo esta empresa, parte de la industria automovilística de USA que muchos sostuvieron el año pasado que podía desaparecer, para sobreponerse? Más aún, ¿por qué Ford y no GM?
Una razón que no podemos obviar para esta recuperación ha sido precisamente el apoyo gubernamental a la industria. Curiosamente, Ford nunca recibió dinero del Gobierno. Mientras GM y Chrysler si hicieron uso de los fondos, Ford solo buscó a garantía que podría acceder a estos si le hacía falta. Sin embargo, Ford fue la gran ganadora del plan de estímulo para el cambio de vehículos viejos por nuevos que financió el Gobierno, a costa de la participación de mercado de GM y Chrysler. A esto contribuyó que de las 3, Ford es la que goza de mayor progreso tecnológico.
Ford no tuvo necesidad de recurrir a préstamos del Gobierno porque por esos avatares del destino la crisis del año pasado los tomó con una buena posición de liquidez. Mientras las japonesas Toyota y Honda tenían ciclos de conversión de efectivo de 30 y 60 días, los de sus contrapartes americanas llegaron a representar más de 100 días. Si bien tanto Ford como Chrysler estaban trabajando para reducirlos, a Chrysler no le dio tiempo, y a Ford sí.
Destruyendo valor, pero armada con liquidez, Ford estaba mucho mejor posicionada para acometer las restructuraciones necesarias que le permitieran salir adelante. En una situación como esta, una empresa necesita incrementar sus niveles de eficiencia, mejorar su margen operativo de ganancia, y reducir su costo de capital. Y esto usualmente requiere inversión. Por eso la posición de Ford era menos complicada que la de sus hermanas norteamericanas: ni Chrysler ni GM tenían liquidez.
Una de las cosas que esta crisis ha dejado al descubierto es la absoluta falta de prioridad que la optimización interna de la generación de flujo de caja de operaciones parece tener en las empresas. Centradas en las utilidades, muchas empresas administran muy mal su ciclo de efectivo. En los buenos tiempos esto funciona porque si al final del día se genera una buena rentabilidad, el mercado de capitales le permite a las compañías acceder al financiamiento externo necesario. Y esto hace que las empresas sean muy complacientes, quizás demasiado. Ahora que la gestión de riesgo parece ser una prioridad en el mundo, creo que es hora que las empresas vuelquen su atención a un manejo integral no sólo del crecimiento y la rentabilidad, sino también de la liquidez.
Por supuesto, en mi experiencia las empresas que como Ford logran mejorar su situación invirtiendo la liquidez para mejorar su rentabilidad, usualmente terminan en una situación en la cual crean valor, pero no tienen liquidez suficiente. Sin embargo, a medida que la economía se recupere y las restricciones crediticias se relajen, la tentación será manejar esta nueva falta de liquidez a través de los mercados. Mientras que los más saludable sería una combinación de esta salida fácil con una búsqueda constante de eficiencias internas que maximice la generación de flujo de caja de operaciones.


Últimos comentarios