Por: Juan Luis Segurado
Es un placer participar en este blog auspiciado por nuestro querido amigo y "compañero de viaje" en Colombia, Carlos Mora, algunas impresiones de nuestro agradable encuentro en ese país. En primer lugar, agradecer a Carlos la invitación a su blog y felicitarlo por su estupenda reseña de nuestra visita. Entre nosotros, os comento que fue generándola y produciéndola, sin bombos ni platillos y muy organizadamente, durante las jornadas y aquí están, como habéis podido apreciar, unos resultados excelentes.
Por mi parte, dado que he estado de viaje durante la Semana Santa, no sé si llego tarde para participar puesto que Carlos ya ha firmado el epílogo. Sin embargo, teniendo en cuenta que él es el único moderador de su blog y que, además, nos hemos hecho muy amigos en Colombia, creo que no solo me sabrá perdonar el retraso sino que, además, me dejará, como buen amigo que es, participar aunque sea muy tarde. Pues allá voy.
Carlos ya se encargado de transmitiros los detalles del encuentro y naturalmente sus impresiones, las cuales comparto totalmente. No obstante, lo primero que me gustaría añadir a lo que ya esté dicho, aún corriendo el riesgo de pecar de redundante, es expresar es mi agradecimiento a los organizadores de este encuentro por todas las atenciones recibidas y por haberme brindado la oportunidad de conocer ese hermoso país y su gente. Lo comentamos más de una vez con Sergio, con Carlos y con Pablo Vanegas ("alma mater" de este encuentro, extraordinario anfitrión y excelente compañero de ruta). Puedo deciros que he tenido una vivencia altamente gratificante de esta visita a Colombia. He podido vivir y apreciar un poco más de cerca como este país marcha inexorablemente hacia adelante, se aleja progresivamente de las "leyendas negras" que han marcado su historia reciente y está comprometido con la construcción de un futuro mejor y muy prometedor. Os puedo asegurar que esto, a mi juicio, es meridianamente evidente y, como tal, resulta muy alentador y edificante. Por lo tanto, enhorabuena a todos los colombianos de bien por ello.
También he de decir que un aspecto de esta visita que guardo en mi memoria de manera especial es haber tenido el privilegio de conocer y establecer vínculos con personas brillantes y a la vez entrañables. Lo cierto es que nos pasamos unos días muy “chéveres”, como se dice en Colombia, intercambiando ideas, impresiones e información, de una forma afable, muy abierta, muy efectiva y no exenta de buen humor en cada momento, entre nosotros y con todas las personas con quienes tuvimos la oportunidad de interactuar.
Finalmente, dado que Carlos ya os ha adelantado los objetivos de nuestro encuentro en Colombia, me permito mencionar que a mí me tocó hablar de dos cuestiones básicamente; por un parte, acerca del papel que puede jugar una red de inversores privados o "business angels" en el proceso de financiación de empresas en fases iniciales de su desarrollo y, por otra, acerca de nuestra experiencia, en este caso del IESE ─una escuela de negocios privada muy reconocida en España y en Europa─, en la creación de una red de inversores privados o business angels.
Últimamente, he tenido la fortuna de poder visitar países como Uruguay, Bolivia y México, en donde he participado en iniciativas similares con origen institucionales diversos, pero todas con el mismo fin: promover la iniciativa emprendedora, dignificar el rol del emprendedor en la sociedad y, en definitiva, crear un entorno más proclive para la creación y el desarrollo de nuevas empresas con alto potencial de crecimiento. Menciono esto porque son ejemplos evidentes de que estos objetivos ya están en la agenda de los estamentos públicos y privados. La cuestión es que, como resultado de iniciativas públicas y/o privadas o una combinación de ambas, a través de políticas directas o indirectas, la creación y la potenciación de los componentes de un ecosistema emprendedor al nivel nacional o regional ─esto es, el acceso al capital, el desarrollo de un cultura más proclive a la iniciativa emprendedora , el acceso a la educación y el entrenamiento emprendedor, el acceso a los mercados, la tecnología y el know-how─ están a la orden del día y Colombia no es la excepción. Específicamente, el desarrollo de redes de inversores privados es un elemento más de este conjunto de condiciones, ni más ni menos.
Hay que decir que inversores privados dispuestos a invertir su dinero en proyectos de nuevos negocios de alto riesgo han existido y existen desde hace mucho tiempo. Lo que es relativamente nuevo, como instrumento para canalizar esa capacidad inversora, son las redes de inversores. Éstas pueden jugar un papel muy valioso para congregar voluntades e intereses de inversores de distinto perfil y experiencia, para compartir riesgos mediante esquemas de co-inversión y para dotar de visibilidad a unos recursos que, de otra manera, no estarían tan visibles para sus destinatarios naturales, es decir, lo emprendedores. Por tanto, como hemos podido apreciar en Colombia, hay que seguir sensibilizando y divulgando el papel del inversor privado y de las redes de inversores privados, hay que seguir incrementando la formación y la preparación de los emprendedores para recibir inversión, hay que formar a los inversores para liberen su potencial y capacidad inversora y, naturalmente, hay que crear las condiciones y mecanismos, al nivel público y privado, para la aparición de redes de inversores y para aumentar su eficiencia. En este sentido, e insisto, por lo que hemos visto en Colombia, todo indica que están en el camino correcto, pero lo que más me ha impresionado es su determinación para alcanzarlo. Estoy convencido que muy pronto veremos los resultados y me remito simplemente a los objetivos que el propio Pablo Vanegas compartió con nosotros durante esos maravillosos días. Ha sido un honor haber podido contribuir en algo a este proyecto y ciertamente, queridos amigos, un privilegio de haberos conocido. Un fuerte abrazo y un saludo desde España. Juan Luis ( jlsegurado@iese.edu)
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