Siempre he dicho que el mercado de valores es como una bicicleta. Sin todas sus partes, "in proper working condition", no funciona. Ni siquiera renquea, es que no funciona del todo. A ver, ¿conduciría una bicicleta sin volante? ¿Andaría sin cadena? ¿Qué tal sin una rueda, sin pedales y ni hablar sin el asiento? ¿Se atrevería sin frenos? En este símil, cada una de estas piezas tiene su homólogo en el mercado de valores: llámese sistemas transaccionales, de compensación y liquidación, custodia, información, bancos de inversión, puestos de bolsa, corredores, inversionistas institucionales, market makers, analistas independientes, calificadoras de deuda, y por supuesto la regulación, entre otras. Todas ellas responden a sus propias dinámicas independientes; algunas de ellas responden a intereses comunes, otras a intereses contrapuestos, pero todas se necesitan. Son parte de un mismo organismo, que vive mientras los demas aceptan convivir en una armonia reglamentanta de hecho (por autoregulación - portarse bien por voluntad propia) o derecho (regulación por la via legal - portarse bien o va preso). Se trata entonces de reglas establecidas de hecho o por derecho, que hacen que el mercado de valores funciona cuando todos se portan bien. Regresamos entonces a las personas y sus motivaciones. Regresamos nuevamente a los hechos ocultos de mi entrada anterior. Al porqué las personas hacen o dejan de hacer lo que les corresponde, por el bien de todos, o de nadie.



Comentarios