El pasado 20 de Mayo, la Bolsa Nacional de Valores llevó a cabo la segunda conferencia anual de FINANBOLSA. En esta ocasión, el tema de fondo fue "Horizontes de la crisis internacional: Oportunidades y amenazas para las empresas”. Excelente y amena la exposición impartida por el Sr. Jorge Suárez-Vélez, que verán como documento adjunto.
Era un evento de promoción de la BNV para animar a nuevos emisores a emitir en Bolsa; como bien lo dijo José Rafael Brenes, "el almuerzo no era gratis". Yo me quiero unir a esa invitación.
Tradicionalmente se ha visto la conveniencia de participar en bolsa solo en términos de costo. Un ejercicio estrictamente financiero, muy motivado por la agresiva y exitosa participación de la banca internacional en el mercado del crédito corporativo triple A, a punta de precio. Con el tiempo, muchos emisores se fueron saliendo de la bolsa por esa motivación de menor costo, alegando además que los trámites y la relación con la Sugeval era muy "engorrosa".
Ahora el ascenario es bien distinto, como todos ya lo sabemos. Si bien hay liquidez, el crédito no está tan disponible, es caro (en algunos casos compite con el costo de oportunidad de invertir en acciones) y lidiar con los bancos es ahora más complicado que tratar con la Sugeval, dicho por un buen amigo mío que tiene vasta experiencia en ambos mercados.
La decisión de emitir bonos en la bolsa no es, ni lo será mañana cuando pase la crisis, solo un asunto de costo. Su conveniencia también está en el traje de financiamiento hecho a la medida, que dentro de sus ventajas se incluyen el acomodo al ciclo de efectivo del negocio y la capacidad de dar garantías dentro dentro de un abanico más amplio de opciones. Es una decisión financiera estratégica. El que puede, debe.



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