No se ni por donde empezar. Hasta el momento he sido un contemplador de una crisis que se sabía desde un inicio que iba a ser financieramente muy grave para muchos, pero como no tenia nombres asociados, pués era un contemplación impersonal…. hasta esta semana.
El inicio de mi carrera profesional en finanzas fue moldeada en parte por el espíritu, el alma, de grandes íconos del mercado de valores de los Estados Unidos como Bear Stearns, Lehman Brothers, Merrill Lynch, Morgan Stanley y Goldman Sachs. Estas no son empresas, son verdaderas instituciones. Entrar a sus oficinas era casi como ir a un templo. Algo casi religioso.
Mucho de esa aura bien merecida se debía a que eran Firmas independedientes de banca de inversión que se entregaban en cuerpo y alma a la industria. Las más importantes innovaciones financieras en este campo salieron de allí. Y ese es también el caso de la mayoría de los mercados que conozco, desarrollados o no. Las Firmas independientes son continuos agentes de cambio, impulsores del desarrollo de sus mercados.
A partir de esta semana ya no será igual. Bear Stearns y Merrill Lynch ya no son independientes; Lehman Brothers está en alitas de cucaracha; y Morgan Stanley y Goldman Sachs, aunque aún tienen capacidad de aguante, el valor de sus acciones está contra las cuerdas y sangran. Para mal, el capítulo final de ambas aún no se ha escrito.
Para mi concluyó una era y eso me tiene más que triste, deprimido. Más allá de las implicaciones estrictamente financieras de la debacle, que son por supuesto muy importantes pero que han sido recurrentes en la historia, no veo como superan la pérdida de la institucionalidad que representan estas Firmas independientes para el futuro de los mercados.
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