Desde hace años me divertia mucho con el hecho de que toda Costa Rica tenía correlación cero con los eventos financieros mundiales. Vimos por tele, como una película de ficción, y muy confortablemente, la debacle de la bolsa de Nueva York del 87, el tequilazo del 95, la debacle de los Savings and Loans de finales de los 80's, la crisis asiática del 97, el espectacular cierre del famoso banco inglés de alcance mundial Barings Bank en el 95 y mas aún el del hedge fund Long Term Capital Management (LTCM) en el 2000. Ni que decir de la debacle de las inversiones .com del 2001 en el NASDQ, que en el mejor de los casos bajaron su valor a un miserable 5%.
Eramos una aldea de poco interés de los jugadores internacionales. No estabamos en el mapa y a nadie le interesaba descubrirnos. La banca era toda de inversionistas locales, y reinaban los "payables throughs" de las operaciones off-shore; no había capital golondrina y de hecho muy poca inversión extranjera directa; no habían fondos institucionales locales (fondos de pensión/inversión); la bolsa era para colocar cd's a seis meses e invertir solo a la vista en el famoso invento tico de los OPAP's; la verdadera regulación bancaria y de la industria del mercado de valores era en el mejor de los casos incipiente; había poca sofisticación en los corredores y puestos de bolsa (me dijeron más de una vez que hacer "investment research" era un gasto innecesario); y para invertir en el exterior había que tener pedigrí, ya que solo así podias ser parte de los tours de los asesores de inversión (corredores de maletín) de las firmas de inversión de USA, que pasaban un par de veces al año recogiendo cheques.
Por supuesto que la devaluación, alta o baja, se podía predecir; la ineficiencia o incapacidad en el manejo de las finanzas públicas generó por años unas altas tasas de interés a los inversionistas (¿que tal tasa básica + 1000 puntos base?) en los términos que uno quisiera evaluarlos, por ser el Estado el mayor demandante de recursos de los mismos ticos que captaba agresivamente por medio de la emisión de bonos locales, además de brindarle en bandeja de plata a la banca la posibilidad de un generosísimo margen de intermediación financiera; y muy poca gente realmente pagaba los impuestos que le correspondia.
¡Que tiempos aquellos!... nirvana.... de una tranquilidad solo aturdida por una que otra quiebra de una empresa o institución financiera que captaba fondos del público, regulada o no.
Como hemos cambiado. Yo diría que en los últimos 10 años hemos desarrollado sustancialmente nuestro sistema financiero; nos hemos sofisticado; ya nos descubrieron y estamos en el mapa; ya la correlación no es cero. Ya las crisis no las veo por tele. Ya no es divertido.
¿Serán "growing pains"?
Este cuento sigue...
“Be brave when others are afraid, and afraid when others are brave.” – The Sage from Omaha, Warren Buffett



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