Lo que que he presentado en las dos entradas anteriores, como primera y segunda parte, no pretende ser alarmista, sino una llamada de atención, para provocar la reflexión sobre un tema del que se habla con frecuencia pero sin una claridad sobre lo que realmente está ocurriendo y está por venir.
El contexto sobre el cual se podrían generar problemas con nuestro sector inmobiliario no tiene las mismas raices e implicaciones de la crisis del sector financiero de USA, originada por las consecuencias del negocio subprime en todo su ámbito de acción, de interrelación con otros componentes del sector financiero; digamos que por las pocas ventajas que tiene contar con un sector financiero no tan desarrollado (verán a que me refiero en una próxima entrada). Nuestra banca ha madurado mucho en los últimos 10 años; se ha depurado; se ha profesionalizado; hay más información para la buena toma de decisiones; los estándares son cada vez más rigurosos; la supervision en sensiblemente mejor. Pero eso no la hace necesariamente immune y la anticipación de factores externos son cada vez más críticos en el apropiado manejo de los riesgos. Se por ejemplo de dos bancos que ya no dan préstamos para la compra de inmuebles en Tamarindo y Jacó. Eso es una buena señal, de que si hay prudencia.
Por otro lado, una pausa no cae mal. Enfría expectativas y resultados propios de las burbujas. La geografía inmobiliaria de Costa Rica ha cambiado mucho el aspecto de muchas zonas del país, no siempre para bien. El imprevisto y acelerado crecimiento del sector ha puesto a prueba la capacidad del gobierno central y local, que han seguido la pauta de una mala costumbre tica de llegar a arreglar las cosas cuando hay poco que se pueda hacer; un poco de la ley de la selva, si un tarzán a la vista que ponga orden oportunamente. Pero en las últimas semanas se han dado acciones que auguran una mejor gestion. Ojalá así sea.
Se ha dicho mucho y desde hace rato que tenemos una burbuja inmobiliaria que se viene una seria correción. Para mi hay evidencias preocupantes como las que he indicado, pero no me atrevo a generalizarlas a toda la industria. La respuesta la tendremos en los proximos 18-24 meses.
Mi mensaje es parafraseando un conocido dicho: para invertir y financiar hoy inmuebles en Costa Rica, y comer pezcado, hay que tener mucho cuidado.



O se esta vendiendo el pais a muy buen precio a los llamados baby boomers, o definitivamente los precios estan inflados. No comprendo porque una economia tan pequena como la de Costa Rica tiene precios exhorbitantes en residencias, y no solo en la costa sino que tambien en el valle central.
Sin embargo otra preocupacion es el incremento que esta habiendo en los materiales de construccion, lo cual hace poco rentable a las companias desarroladoras si tienen que vender a los precios que un costarricense comun y corriente puede pagar.
Publicado por: jess | 18 de abril de 2008 en 12:15