A las 8:00 am ya estabamos instalados en el Country Club, en un salón que le dió cupo a unas 80 personas. LLeno total. Fuimos advertidos: aquí la cosa es a mayores revoluciones, se llama ritmo paisa. Hay un dicho local que dice "Aquí es diciendo, haciendo y listo", que lo resume todo.
La audiencia estaba conformada por empresarios ya realizados, académicos, miembros de las organizaciones para el desarrollo empresarial y jóvenes empresarios. Al final de la sesión seis de ellos nos mostraron sus productos.
Varias cosas me quedaron bien claras:
- No hay medios organizados que provean el capital que los emprendimientos requieren para su desarrollo y eso es contraproducente. El éxito que se tiene del lado de la promoción del tipo de empresarialismo que requiere el país, podría resultar en una frustación generalizada.
- Nadie habla de deuda, de dar condiciones especiales, blandas, u otras.
- Hay una participación cada vez mayor de empresarios ya consolidados en dar "mentoring" a los jóvenes empresarios. Esto me llamó muchismo la atención. Es una gestión activa de recultamiento que la lidera Comfama. Vean aquí sus actividades para el desarrollo empresarial.
- Hay líderes del sector empresarial que están comprometidos con la causa, asumiendo la búsqueda de la solución financiera para el jovén empresario vía capital, como un reto personal. Se reconoce que no todos los emprendimientos son aptos a ser capitalizados, por tratarse más de un empresarialismo de subsistencia que para el aprovechamiento de vedaderas oportunidades de negocio, que demanda otro tipo de solución financiera.
- Nadie se queja. Buscan soluciones. Nadie es el dueño de la bola. Todos hacen, eso si, coordinadamente. Una red que funciona. Gente de primera, sin excepción. En su conjunto, una máquina arrolladora. No me queda duda que lograrán sus objetivos.
Los jóvenes empresarios tienen un brillo particular en sus ojos que los delata, por el enamoramiento apasionado de lo que hacen o quieren hacer, por su creación. No tuve la oportunidad de compartir con los seis el tiempo que hubiera deseado, pero no puedo sino sentir el mayor respeto y admiración por ellos. Empresas dedicadas a la fabricación de botas de seguridad antiminas, jugos de recetas indígenas autóctonas, obtención de oro del reciclaje de computadoras de desecho, joyería naturista (de mariposas y plantas), y el diseño de fragancias personalizadas (por ejemplo, para todos los productos de higiene de los baños de un hotel). Ninguno me pareció que tuviera más de 25 años.
Esa mañana fuí testigo del ritmo paisa en su mejor expresión.



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