En la edición no. 655 de El Financiero (18-24 de febrero), página 22, sección Finanzas, se hace un análisis de a dónde invertir y se propone "Mejor a corto plazo". La recomendación consiste en esperar a que se aclaren los nublados del día, a perder rentabilidad en términos reales hasta nuevo aviso. No muy reconfortante.
Y lo peor es que es como un coro: muchos están repitiendo lo mismo y la gente se lo está creyendo.
El análisis esta bien hecho, solo que deja por fuera todo lo que tiene que
ver con la inversión en instrumentos de renta variable en Costa Rica, las acciones, a las que hice referencia y mi post de ayer. Es un tema cultural, simplemente no está en la agenda por razones que se escapan de las virtudes o defectos de ese mercado. Tenemos un cultura focalizada exclusivamente en la renta, que en momentos como éste resulta ser un poco perversa para mi gusto.
El momento es oportuno para no dejar piedra sin levantar en la búsqueda de opciones de inversión que respondan a la necesidad de obtener rentas reales, aunque eso implique un mayor riesgo. Un mayor riesgo siempre será mejor que declararse perdedor.
El reto no es para los inversionistas, es para quienes hacen las recomendaciones, porque sus clientes responderan positivamente a sus recomendaciones, si está bien fundamentadas.
Que quede claro: no soy un fanático fundamentalista del mercado accionario local; soy un fanático de un mercado diversificado de opciones de inversión locales. Mi preferencia personal es otra cosa.



Comentarios