La conyuntura economica tica está complicada porque no tenemos en este momento la capacidad de resolverla solo por nuestros propios medios, estimulando o enfriando la demanda interna, como es el caso del rol de la FED (Las ventajas de las masas críticas "in house" de los grandes mercados). La economía depende por voluntad propia y con acierto, cada vez más de la demanda de nuestros productos y servicios desde el exterior y eso implica que estamos más expuestos a factores externos que internos.
Nuestra economía va pegada pricipalmente a la de USA y solo podemos aspirar a hacer lo mejor dentro de las circumstancias y fortalecer aún más la estrategia nacional de diversificación de mercados que se ha llevado a cabo con éxito. Desde ese punto de vista, nuestras opciones de política económica para resolver coyunturas han sido más de tipo reactivas que proactivas.
Se ha hecho muy bien la tarea de promover la inversión extranjera directa, las exportaciones y el turismo. En este momento somos víctimas de nuestro propio éxito.
Y desde hace un poco menos de una década, nos han descubrierto inversionistas financieros internacionales, profesionales del mejor nivel, que encuentran negocios de arbitraje y oportunidades de inversión con buenas relaciones de riesgo/rentabilidad con titulos valores. Varias tendencias están más que confirmadas: una, los inversionistas extranjeros ahora no le temen al riesgo país e invierten agresivamente en títulos denominados en moneda local (de allí la decisión de bajar la tasa de referencia en colones para desincentivar el capital golondrina que llaman) y en bienes raices; y dos, los inversionistas locales también están muy agresivos en el exterior, muestra de lo cual es la popularidad de los ETF's, de las notas estructuradas, entre otras exquisiteces. Estamos en el mapa y nos hemos sofisticado.
A menudo digo que el sistema financiero de Costa Rica se parece al de un país desarrollado. Se hace de todo un poco, pero en poquito, chiquititico. Tenemos la oportunidad de aspirar a más a lo interno, y ya hay iniciativas que apuntan a una profundización de esas capacidades que resultarán inevitablemente en oportunidades. Puedo citar al menos dos en las que estoy involucrado: la iniciativa del BIB/Fomin y la CAF para potenciar las empresas de base tecnológica y el empresarialismo a través del Progama Link; y el programa MAPA de la Bolsa Nacional de Valores, que provee una plataforma para la inversión en acciones baja la modalidad de oferta privada. Ambos programas son del primer mundo. Hay también varias iniciativas muy importantes relacionadas con la innovación en varios frentes, con el INbio a la cabeza en la generación de oportunidades concretas en el uso del bosque para el desarrollo de actividades empresariales competitivas a nivel internacional. Costa Rica no deja de sorprenderme.
Nuestro reto está en cambiar la cultura de inversión de renta que nos domina. Hay que invertir en el desarrollo empresarial de las oportunidades que tenemos capacidad de generar y llevar a cabo. Es invirtiendo en el capital de empresas con potencial de crecimiento que veremos el tema de la renta real negativa de los intereses como una circunstancia que a nivel personal y como país si podemos resolver por cuenta propia.
Ese es nuestro más brillante futuro financiero. Por allí van los tiros...



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