No lo pude evitar. Era un asunto de tiempo. Lo tengo enfrente y lo miro todos los dias cada vez que me siento en el estudio de mi casa. Mi chanchito.
Es la evidencia de una anecdota. Fue en el año 1991, cuando trabajaba en la CPI (Corporación Privada de Inversiones). Era en aquel entonces el Gerente de Merchant Banking, dando mis primeros pasos como banquero de inversión y en las finanzas corporativas. Lo más cercano al Indiana Jones bursátil de esa época. Hicimos para Atlas Eléctrica el primer "underwriting" en Costa Rica de una emisión de acciones en oferta pública, y las ofertas públicas de acciones de Finca El Yune y Procisa, que llevamos a cabo con éxito con el apoyo particularmente de Aldesa, en la figura de mi gran amigo y honorable competencia en MAPA, Oscar Luis Chávez.
Mis colaboradores en el departamento en aquel momento eran Jorge Volio, socio fundador y Presidente de Volio Capital, una reconocida Firma en el campo de las finanzas corporativas y M&A; Carlos Chotocruz, socio fundador y Presidente de Creación de Capitales, otra reconocida Firma en el campo de las finanzas corporativas y asesoría en invesiones; y Gonzalo (Chalo) Páez, que trabaja como Gerente Financiero de una de las grandes empresas de publicidad del país.
Nos estaba costando llegarle al presupuesto. Decidimos entonces tener una "encerrona" y después de horas de "deliberación", nuestro plan de acción quedó plasmado con y en la figura del chanchito. Podrán leerlo ampliando la foto con solo hacerle click. Fueron momentos intensos, de grandes aprendizajes y experiencias.
En retrospectiva, era un verdadero "start up" de innovación disruptiva en el campo del financiamiento no tradicional. Asumimos el costo del pionero, del que hace las cosas por primera vez. Algo mágico tuvieron esos pocos años en la CPI, que quedamos marcados para siempre. Jorge y Carlos con los años regresaron a la actividad por cuenta y riesgo propio; yo nunca la abandoné.




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