Entre
1960 y el 2000, Latinoamérica prosperó fundamentalmente gracias al
crecimiento del factor trabajo, es decir, al crecimiento de la mano de
obra que acompañó al crecimiento poblacional. Mientras otras regiones
del mundo como el Este Asiático se beneficiaron de inversiones de
capital y de incrementos de la productividad, al igual que China, en
nuestro caso ambos resultaron muy pequeños ó prácticamente inexistentes. Leer Más.



