Me han pedido relatar en palabras sencillas la esotérica historia de
la crisis financiera, descubrir los responsables y aquilatar el Plan de
Rescate. Menudo menú para una columna tan menuda. Veré si puedo hacer
milagros.
Había una vez una burbuja inmobiliaria alimentada
por la avaricia de una vieja gorda y glotona llamada Wall Street y la
desidia de un viejo regulador flaco y amargado. La gorda era astuta.
Para saciar su voracidad se ingenió mil y una formas de captar dinero.
El regulador, ingenuo, pensaba contenerla con la disciplina del
mercado, una receta antigua extraída del libro invisible de un brujo
llamado Adam Smith. Adam no era tan viejo como Adán, el de la manzana.
Pero tenía sus añitos. Y los remedios cambian. Leer más