Víctor Chacón
Director Ejecutivo
Cámara Nacional de Sociedades de Fondos de Inversión (CNSFI) Costa Rica
Las regulaciones siempre van más lentas que el mercado, y en materia de regionalización se confirma. La homologación de títulos valores y Fondos de Inversión entre los mercados centroamericanos, se viene intentando desde los años noventa y no se ha avanzado. Por ejemplo, la Alianza de Mercados Centroamericanos (AMERCA), esta excelente iniciativa, funcionaría mejor con una región homologada en los registros de valores.
En el caso de los Fondos de Inversión, nosotros como Cámara hemos tenido algunos acercamientos puntuales, para conocer, investigar o capacitar en materia de inversión colectiva a operadores del mercado de la región. Esto lo hemos hecho en El Salvador, República Dominicana y Nicaragua.
De estos mercados, veo más identificado con la figura a El Salvador. Quizás porque las casas de bolsa, han venido operando un tipo de carteras colectivas, que aunque no son propiamente fondos de inversión, implican alguna experiencia importante. Además, el mercado está un poco más desarrollado y amplio en oferta de valores. Lo que detiene a este país, es que no ha sido aprobado el Proyecto de Ley de Fondos de Inversión. Cuando esto suceda, creo que El Salvador, va a ver en los fondos de inversión, el eje para catapultar al mercado de valores.
Curiosamente, en los restantes países de la región existe Ley de Fondos de Inversión, pero la figura no ha tenido el desarrollo deseado, me parece que influye en gran medida que la normativa nació con muchas restricciones, obstáculos de entrada o altos costos de operación. Y como todo, es necesaria alguna labor de difusión y capacitación en el producto.
¿Qué falta?
Recuerdo que en Costa Rica, al inicio, hubo un fuerte trabajo de difusión de lo que son los Fondos de Inversión. Por ejemplo, mi amigo Carlos Mora de la Orden recordará como él y yo, anduvimos como “judíos errantes”, de puerta en puerta, de casa de bolsa, en casa de bolsa, vendiendo la idea de pasarse a este instrumento, presentando a cada gerente qué era un fondo, cómo funcionaba, qué tipos se podían crear, etc. Algunos pocos nos compraron la idea, otros la rechazaron, pero al final de los años, prácticamente todos terminaron por operar el producto. En Centroamérica, este trabajo hay que hacerlo.
Es urgente identificar qué está deteniendo la figura para que en los restantes países, los puestos de bolsa, bancos y otros intermediarios financieros de Centroamérica, no hayan entrado a operar fondos, aún teniendo normativa aprobada.
Debería lograrse, además, que los fondos de la región vengan a registrarse a Costa Rica, y que compren valores, activos o inmuebles, de manera que se vayan aprovechando de las diferencias del precios entre países. Si los operadores de fondos hacen negocios de colocación de fondos, y de compra de activos en los diferentes países de la región, el cliente gana en rendimiento y diversificación. Y también gana la figura, por cuanto se ganarían más plazas y más liquidez para el mercado secundario de fondos.


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