Por: Víctor Chacón. Director Ejecutivo de la
Cámara Nacional de Sociedades de Fondos de Inversión (CNSFI).
– COSTA RICA.
Durante la turbulencia de precios de bonos del 2004, entre abril y mayo, los bonos costarricenses cayeron alrededor de ocho puntos porcentuales (vea el cuadro en la parte inferior de esta entrada). Esto provocó una caída de valor en los activos de los fondos de ingreso y crecimiento de alrededor de un 4%.
La noticia corrió como pólvora, quizás con serias deficiencias en sus explicaciones e implicaciones. Lo cierto es que el público reaccionó en forma exacerbada, generando la redención de más del 50% del activo de los fondos en esos dos meses.
Con esas redenciones, lo que los inversionistas hicieron, indirectamente, fue vender los eurobonos que estaban en sus fondos, a precios de caída libre.
Unos ocho meses después, los precios de los eurobonos estaban otra vez al nivel anterior a la caída. Pero, ni los clientes, ni los bonos, estaban en los fondos para ese momento. O sea, no estaban ahí para cuando ocurrió el rebote de precios.
Hoy
día volvemos a experimentar el mismo efecto. En octubre 2008,
el eurobono 2020 BCCR cayó de 128,19% (22 de setiembre) a
98,00% (27 de octubre). A hoy, el precio está en
121,09%.
A
diferencia del 2004, hoy no vivimos el drama de redenciones masivas,
en parte porque los fondos de ingreso y crecimiento no representan
tanta proporción del mercado; porque una buena parte de los aportes
están ahora en fondos cerrados, pero quizás también, porque como
inversionistas las crisis nos van enseñando que los mercados oscilan
y que ante una caída de valor en los activos financieros debido a
elementos emocionales y no fundamentales, lo mejor es mantener la
calma, entender el origen del fenómeno y esperar la recuperación de
precios de los activos.


Comentarios