Por: Eduardo Rodríguez- Director General PiP Centroamérica- PIPCA - COSTA RICA
(La opinión aquí expresada es personal. No necesariamente refleja la posición de PiP Centroamérica).
En los últimos 5 años, mucho se ha ido construyendo en torno al anhelado bloque integrado centroamericano, en materia de inversores, emisores y bolsas de valores y entidades reguladoras. En efecto se han logrado una serie importante de acuerdos tendientes a homologar información valiosa que permitirá una mayor profundidad y facilidad en la negociación de los distintos títulos valores, que componen las carteras de inversión de bancos, sociedades de inversión y de pensión. Las bolsas de valores de Costa Rica, de Panamá y de El Salvador han tomado la iniciativa y han liderado esta importante integración.
Precisamente, estas instituciones se propusieron desde el inicio a trabajar en distintos frentes: “El modelo de negocio, la gobernabilidad y los aspectos operativos”.
Dichas entidades han actuado como líderes de opinión en una labor de suma importancia como es hacer el lobby respectivo ante los Ministerios de Hacienda y Bancos Centrales para homologar las reglas del juego y evitar arbitrajes de tipo fiscal o regulatorio.
Como proveedores de precios, reconocemos la importancia que este tipo de iniciativas tiene para el progreso y desarrollo de las distintas regiones económicas y comerciales, y de hecho esta dentro de nuestros objetivos, implementar metodologías coherentes con la manera de operar de los mercados, pero siempre conscientes de la importancia que tiene la homologación de políticas y de estándares de negociación.
Reglas claras y concisas, arrojan mejores formas de valuación y por tanto mejores precios justos de intercambio para todas las partes involucradas, desde los emisores de títulos, tanto de deuda como de capital, hasta los administradores de fondos y sus respectivos clientes. Reconociendo la importancia que tienen todos y cada uno de los actores mencionados anteriormente, tendremos a muy corto plazo, un sistema más justo y profundo y mayores oportunidades de inversión para un mercado creciente, que requiere de una mayor cantidad y calidad de papel para invertir y lograr sus objetivos de inversión.
Asimismo, en materia económica, obligará a las autoridades fiscales y monetarias, a actuar con mucha constancia, disciplina y programación, para ir acorde con los movimientos de capitales y promover el ingreso de capitales de mediano y largo plazo, que son los verdaderos pilares del desarrollo financiero sostenible.
Luego de haber mencionado estos puntos, envío a la mesa de discusión las siguientes ideas, basado en la experiencia de otras plazas financieras, a finales de los años 90´s y principios de los 2000, como la Bolsa Mexicana de Valores, el Bovespa de Brasil y Merval de Argentina, en donde se efectuaron intentos de listar distintos títulos valores en todas las plazas financieras. Recordamos con cierta nostalgia las acciones y los bonos de Empresas como YPF de Argentina en Bovespa, o bonos y acciones de Telebras en Merval…y en la práctica: sin volumen.
Por eso digo intentos, pues la verdadera liquidez la adquirieron los títulos locales una vez que fueron listados en la Bolsa de Valores de Nueva York, o en el Nasdaq. Entonces, realmente suena muy lírico y muy bien intencionado, el unir o integrar las bolsas de valores, pero en la práctica ¿realmente funciona? Mi respuesta particular es que No funciona, o no rinde los frutos esperados, sin ánimo de polemizar, eso es lo que se ha visto en los mercados antes mencionados. Asimismo, los sistemas de custodia y liquidación son otros temas importantes a considerar, en donde también lleva ventaja significativa, el mercado de Nueva York.
Lo que si se dio en esos años, fue un arbitraje entre títulos locales y los listados en la Bolsa de Nueva York, misma que se dio ante el rezago en los títulos locales. Aquí la figura del proveedor de precios adquiere relevancia, pues recordemos que el verdadero proveedor de precios No arrastra, sino que calcula en base a curvas y modelos.


Comentarios