Por: Danilo Montero. Gerente de Grupo Interbolsa. Ex-Superintendente de la Superintendencia General de Valores de Costa Rica (Sugeval). – COSTA RICA.
En una soleada mañana de domingo hago un recuento de los años que venimos hablando de integración de los mercados de valores de la región, incluyendo la conducción de algún par de tesis de estudiantes del TEC. Más de una década! Lapso que después de todo no es insignificante.
La pregunta evidente es: ¿y por qué no ha sido posible, al menos en un estado primitivo? Con los riesgos propios de la interpretación histórica, me permito enumerar los factores más sobresalientes, deducidos luego de haber tenido la oportunidad de realizar operaciones por toda la región. Desde luego no espero que coincidan con los de otras personas que hayan transitado por este largo camino.
En primer lugar, la integración no es una condena que debamos cumplir. Requiere decisión, y en la medida que afecta países, requiere la intervención y, más importante aun, el compromiso de las autoridades políticas. Si no existe este ingrediente, el resto son buenas intenciones.
En segundo lugar, me parece que no se ha respondido a la pregunta de si se pretende integrar mercados o bolsas, que no es lo mismo. Lo segundo podría ser bastante sencillo, bastarían sendos acuerdos de las juntas directivas y el protocolo de algún abogado. Lo primero no es, en mi criterio, tan simple. Los mercados cumplen varias funciones sociales, siendo para mi gusto, la principal, brindar precios. Si cada mercado que se quiere integrar, ni siquiera cumple esa función a lo interno, la cuestión es qué aporta a la integración. Puesto de otra forma: ¿qué estaremos integrando?
En tercer lugar, aun si los mercados individuales estuvieran cumpliendo en forma razonable con esa función (lo que pongo en seria duda), se requiere que los agentes económicos (intermediarios, inversionistas, emisores) identifiquen un beneficio de la integración. Si no lo perciben, todos los esfuerzos podrían no pasar de ser un curioso ejercicio intelectual.
En cuarto lugar, aun si todo lo anterior estuviera bastante resuelto, me parece que la ausencia de inversionistas institucionales (¡profesionales, por supuesto!), ha resultado un factor decisivo.
Sobre estos cuatro factores estaré haciendo algunos comentarios en los próximos días en este blog.


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